sábado, 10 de junio de 2017

Sanción de 6.400 euros por circular con un foco y llevar un arma desenfundada


       El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) ha confirmado la sanción de 6.300 euros y retirada de la licencia durante tres años que le impuso la Consejería de Medio Rural a un cazador por usar focos y por llevar en su vehículo munición prohibida y un arma desenfundada.
       Otro cazador que viajaba con él en el mismo vehículo deberá hacer frente a una sanción de 3.000 euros, además de la pérdida de la licencia de caza durante año y medio, por el uso de los focos, pero no tendrá que responder por la munición prohibida y el arma, ya que el TSJC entiende que la escopeta pertenecía al dueño del automóvil y no estaba en circunstancias de poder utilizarla.
        En dos sentencias difundidas hoy, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC desestima el recurso del primer cazador contra las sanciones que le impuso el Gobierno regional por dos infracciones muy graves y una grave (llevar el arma desenfundada) y de forma parcial el recurso del segundo.
        Según recogen estas sentencias, los dos cazadores, acompañados por otras dos personas, fueron denunciados por agentes del Seprona por hacer barridos en todas direcciones con un foco de luz mientras subían el puerto de San Glorio de noche, portar un arma desenfundada y llevar tirado en el habitáculo del automóvil un cartucho de postas.
          Los sancionados apelaron en su sus recursos a la presunción de inocencia porque no se hizo un pesaje del proyectil del cartucho considerado de postas y porque, a su entender, no se había producido el ejercicio de la caza con el argumento de que “viajar en un vehículo por una zona rural, aunque fuera iluminando la zona aleñada a la carretera, es un comportamiento compatible con otras actividades que no sean la caza, como atender la cabaña ganadera”.
Además esgrimieron la caducidad del expediente sancionador.
Sobre esto último, el tribunal responde que el plazo empieza a contar desde la incoación del expediente hasta su resolución y no desde el momento en el que sucedieron los hechos, y en este caso no había transcurrido el año previsto en la Ley de Caza de Cantabria.
La sala alude a la “contundencia probatoria” de la declaración de los agentes del Seprona y dice que prevalece sobre la de los restantes testigos, que ni presenciaron los hechos ni se encontraban en el vehículo.
          Además entiende que el concepto de cazar “no puede limitarse a la acción específica de disparar un arma sobre un animal, pues se considera acción de caza la ejercida por el hombre mediante el uso de armas, artes y otros medios autorizados para atraer, perseguir o acosar a los animales como piezas de caza con el fin de darles muerte, apropiarse de ellos o de facilitar la captura por un tercero, independientemente del resultado”.

“El no haber cobrado ninguna pieza o no llegar a disparar el arma no impide reconocer que una persona pudiera estar cazando, como ha sucedido en el supuesto de autos”



domingo, 4 de junio de 2017

Australia lanza un virus letal contra los conejos que puede ser devastador si llega a España


       La noticia ha corrido como la pólvora esta semana por los medios de comunicación especializados en información sobre naturaleza y fauna: Australia ha liberado un virus muy potente para acabar con el conejo europeo, considerado una especie invasora que alcanza el nivel de plaga en la lejana isla. La cepa RHDV1 K5 de la llamada enfermedad hemorrágica del conejo es el virus que se ha inoculado a estos pequeños mamíferos y cuya efectividad ha quedado más que probada: en dos meses se ha reducido la población de conejos más de un 40% en la antigua colonia británica.

      Mientras los australianos celebran los resultados de su estrategia (llevan décadas luchando contra los cuantiosos daños que provocan estos animales en los cultivos), otros países como España miran con recelo la liberación de este virus salido de un laboratorio de Corea del Sur. En nuestro país han saltado todas las alarmas porque, según señalan los expertos, el patógeno es altamente contagioso y podría llegar hasta la península Ibérica con consecuencias fatales.

Mapa de Australia indicando las plagas de conejo

      Es cierto que las poblaciones de conejo son muy elevadas en algunas zonas de España (entre ellas algunos focos en Aragón, Castilla-La Mancha o Castilla y León) y los problemas que crean en los cultivos son cuantiosos, pero hay lugares de la península en los que escasea desde hace años. Si el virus llegara a estas zonas probablemente supondría la práctica desaparición del conejo.

      La cepa RHDV1 K5 de la enfermedad hemorrágica del conejo no solo pondría en jaque la supervivencia de estos pequeños mamíferos. No hay que olvidar que los conejos son el sustento básico de otros animales cuyo futuro ya se halla de por sí comprometido, como son los linces o las águilas imperiales. Un descenso acusado de la población de conejos no haría más que empeorar la situación de estas especies, que no tendrían de qué alimentarse. Hace años ya ocurrió un problema parecido con el avance de la mixomatosis, enfermedad que redujo considerablemente la población de conejos en España y en cuya propagación también tuvo mucho que ver Australia.

     Además, de a linces y águilas, un descenso acusado de la población de conejos también pasaría factura al sector cinegético, en el que el conejo es una de las especies estrella y que en comunidades autónomas como Aragón genera cientos de puestos de trabajo y mueve varios millones de euros, algunos de ellos en zonas amenazadas por la despoblación.