jueves, 6 de octubre de 2016

Arranca la nueva temporada de caza

             Comienza una nueva temporada cinegética, aficionados a la caza estamos ansiosos de empezar, cambiando nuestro ritmo de vida y dejando unas aficiones o estar con la familia para echar más horas en el monte y con nuestros amigos cazadores y hay que recordar que el ejercicio de la caza combina una serie de factores que todos ellos hacen de este deporte no solo una actividad de ocio, sino que además permite el mantenimiento y equilibrio de nuestra fauna.
       Ir a cazar no es practicar una actividad lúdica sin más; antes de pisar el campo debemos ser conscientes que debemos cumplir con una serie de requisitos y obligaciones que nuestro ordenamiento jurídico recoge. No se trata de entrar en el campo con nuestras armas y disparar a todo aquello que se mueva; nada más lejos, el buen cazador es aquél que conoce nuestra fauna, y que respeta el ecosistema, no todas las piezas pueden ser cobradas sin más, como pudieran ser crías y hembras. Un buen cazador además de conocer las buenas prácticas cinegéticas, también tiene presente las normas y reglamentos.
     No olvidemos que nos encontramos ante una actividad reglada, cuyas competencias transferidas a las Comunidades Autónomas son éstas las que tienen la responsabilidad de legislar al respecto; hemos de tener presente tanto la normativa de la Comunidad donde habitualmente cazamos, como la de otras Comunidades cuando nos desplazamos a cazar fuera. Ciertamente todas ellas tienen muchos puntos en común, pero debemos tenerlas presente en todo momento.





     Además del cumplimiento de Leyes y Reglamentos, recordar que no podemos entrar a cazar al campo sin ir provistos del permiso de armas, de la o las licencia/s, y por supuesto de un buen seguro, más en estos días, con la entrada en vigor del nuevo baremo indemnizatorio que eleva considerablemente las indemnizaciones en casos de fallecimiento y lesionados graves, baremo que además de utilizarse para accidentes de circulación, también se aplicará para cuantificar daños personales producidos en otros ámbitos como es el de la caza.
       No debemos olvidar que la caza, que mayoritariamente se practica con el uso de armas, es una actividad sin duda de riesgo, que siempre se puede minimizar si cumplimos con las normas, reglamentos, y las buenas prácticas. Los accidentes se producen en ocasiones de forma fortuita, por rebotes, pero sin duda, la gran mayoría de las ocasiones se llegan a producir por imprudencias bien de quien dispara, bien de la propia víctima.
      En modalidades de caza como batidas y monterías, en caza mayor, respetar las normas, cumplir con las recomendaciones de los organizadores, no salirse de puestos, disparar hacia nuestra zona de tiro, hace que cumpliendo con las más elementales normas de seguridad evite desgraciados accidentes; igualmente, en la modalidad en línea, en caza menor, mantener el control visual de nuestros compañeros y no salirse de la cuerda también evitaría accidentes.
      La seguridad en la caza no solamente viene regulada por nuestras Leyes, somos los propios cazadores los que debemos tener por bandera su cumplimiento para evitar situaciones indeseadas.


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