jueves, 16 de agosto de 2012

LA CODORNIZ


LA CODORNIZ
Es un ave pequeña en los machos jóvenes, la garganta es blanca con algunas manchas negras longitudinales, pero con el transcurso del tiempo adquiere una tonalidad rojiza o negruzca.
La parte superior del pecho presenta un color de herrumbre más bien claro y, en la hembra, la garganta es blanca con tonalidad pardusca y el pecho es pardo grisáceo o de tono amarillento, con manchas alargadas y oscuras
Otro de los aspectos que distinguen a la codorniz es su canto, que a pesar de su monotonía, resulta bastante sonoro y varía considerablemente según las estaciones y las situaciones.
La codorniz tiene un gran mimetismo con el suelo y a veces se confunden con él.
El entorno de la codorniz varía según las estaciones del año; así en primavera y principios del verano, las codornices prefieren los campos de cereales y los prados y, en los meses de mayor calor, se refugian en los campos que se riegan, en las praderas altas, etc.
Permanece en todos los lugares donde encuentra condiciones ambientales adecuadas y donde haya una cierta abundancia de alimento, preferentemente los campos cultivados con cereales, y rehúsa habitar en terrenos áridos debido a su necesidad de beber y bañarse con regularidad.

Alimentación
En la primavera y en los primeros días del verano se alimenta de insectos, en verano y otoño se nutre de granos: trigo, centeno, cebada, así como de semillas de diversas gramíneas silvestres

 Migraciones

La codorniz se desplaza desde su área de invernada africana a las zonas de nidificación de Europa siguiendo varias rutas migratorias, proviene desde las costas de Marruecos y de Argelia, a la península Ibérica
El movimiento de retorno al santuario invernal de las codornices se inicia con el final del verano de una zona a otra, hasta cruzar el estrecho con un vuelo rápido pudiendo alcanzar los 70 Km/hora, aprovechando las corrientes de aire y las noches de luna llena.
Un dilema es cómo resulta posible que en una sola noche sea capaz de atravesar el Mediterráneo de punta a punta, siendo un ave con un vuelo lento y pesado.
Se trata de una especie polígama, conocida desde antiguo por su notable capacidad sexual. El macho es capaz de cubrir a distintas hembras consecutivamente y, éstas, a su vez, pueden ser fecundadas por más de un macho en el curso de pocas horas.
El acoplamiento tiene lugar precisamente a la llegada de las codornices a sus terrenos de nidificación; en el caso de España, la estación de celo se sitúa entre los meses de abril y junio, período durante el cual los machos libran furiosos combates para controlar el plantel de hembras.
La nidificación se efectúa desde la mitad del mes de mayo hasta finales de julio
La puesta de huevos se efectúa en un hueco apenas tapizado con hierbas secas y situado en un campo de trigo o de otros cereales; los huevos son redondeados, en un número que normalmente oscila entre los 6 y los 12, de color marrón muy claro, con manchas oliváceas, en forma de corona en su extremo más largo.
El proceso de incubación dura aproximadamente 20 días, y a ella se dedica exclusivamente la hembra. Los polluelos se muestran dispuesto a seguir a la madre y a picotear, apenas recién nacidos. A los quince días, pueden revolotear y al mes vuelan ya como adultos.

 

La caza


La codorniz pasa la mayor parte del día en el suelo buscando su alimento o revolcándose brevemente en el polvo y, en consecuencia, es más bien raro que estas aves emprendan el vuelo, con la excepción de aquellas situaciones en las que se sienten perseguidas, en período de celo, o cuando llega el momento de emigrar.
Cuando es localizada por el perro de muestra, intenta escapar de la zona de peligro corriendo rápidamente en línea recta y volviendo atrás, de manera que finalmente traza una serie de itinerarios complicados que, con notable frecuencia, terminan por confundir al perro más experimentado, particularmente a los que cazan con el hocico al viento.
Es solamente cuando el perro consigue apuntarla sin huida posible que la codorniz decide alzar el vuelo, elevándose poco o mucho, lenta o velozmente, según las necesidades del momento.
La caza clásica de la codorniz es la que se lleva a cabo con la ayuda de los perros de muestra en los días de media veda, que suelen ser desde el mes de agosto hasta mediados de septiembre.
Normalmente el cazador de codornices madrugará, poniéndose en camino al amanecer. una vez iniciada la caza y, durante algunas horas, las codornices se buscarán en los pastos, en los campos bien secos, los cultivos de maíz, etc. y, solo más tarde, con el calor de las horas ya avanzadas de la mañana, las codornices deberán ser buscadas entre la alfalfa y otros lugares más bien frescos.
Tan ariscas y escondidizas son las codornices  que difícilmente pueden verse, salvo cuando los perros de caza las levantan en el verano, obligándolas a volar raso una corta distancia. Su canto es muy sonoro y se oye a gran distancia.
Su hábitat normal es el campo cultivado, especialmente sembrados de trigo y cebada, vegas y pastizales, sobre todo que haya humedad donde su reclamo puede oírse al amanecer y al atardecer.
Vídeo cazando la codorniz con pointer


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