jueves, 15 de junio de 2017
lunes, 12 de junio de 2017
Castilla y León establece un plazo en el que se podrán cazar ciervas y corzas sin precinto
La nueva Orden Anual de Caza de Castilla y León
expone nuevos cambios para esta comunidad. Los más destacables son los
referentes a las especies de caza mayor que están ocasionando muchos daños a la
agricultura y a los ecosistemas. Aquí te los detallamos.
Debido al alto número de ejemplares de jabalí y
corzo, la Administración autonómica ha ampliado el plazo de caza del jabalí y,
durante los meses de enero y febrero, ha determinado que se podrán cazar
corzas y ciervas sin necesidad de precinto.
Así pues, según la nueva Orden de Vedas de Castilla
y León, la temporada de cacerías colectivas (monterías, ganchos y batidas)
empezará el próximo domingo 24 de septiembre y se prolongará hasta el domingo
25 de febrero de 2018. Para poder cazar el lobo se necesitará autorización
expresa del servicio territorial de medio ambiente de la provincia. Por otra parte,
los recechos y aguardos de ciervo podrán realizarse desde el 1 de septiembre.
Además, con el fin de facilitar los trámites, solo
tendrán que ser autorizadas expresamente por el servicio territorial aquellas
monterías que se celebren en cotos incluidos en la zona donde se lleva a cabo
el plan de recuperación del oso pardo, o bien aquellas en las que se solicite
la caza del lobo. En el resto bastará con presentar la documentación pertinente
diez días antes de su celebración.
Por otro lado, el organizador de este tipo de
cacerías podrá colocar los puestos en zonas de seguridad, como son caminos de
uso público no asfaltados, vías pecuarias y cauces o márgenes de ríos de menos
de tres metros de anchura. En estos casos, se deberá especificar en la documentación
presentada ante la Administración y se deberá cumplir la norma de señalización
de la cacería.
sábado, 10 de junio de 2017
Sanción de 6.400 euros por circular con un foco y llevar un arma desenfundada
El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC)
ha confirmado la sanción de 6.300 euros y retirada de la licencia durante tres
años que le impuso la Consejería de Medio Rural a un cazador por usar focos y
por llevar en su vehículo munición prohibida y un arma desenfundada.
Otro
cazador que viajaba con él en el mismo vehículo deberá hacer frente a una
sanción de 3.000 euros, además de la pérdida de la licencia de caza durante año
y medio, por el uso de los focos, pero no tendrá que responder por la munición
prohibida y el arma, ya que el TSJC entiende que la escopeta pertenecía al
dueño del automóvil y no estaba en circunstancias de poder utilizarla.
En
dos sentencias difundidas hoy, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del
TSJC desestima el recurso del primer cazador contra las sanciones que le impuso
el Gobierno regional por dos infracciones muy graves y una grave (llevar el
arma desenfundada) y de forma parcial el recurso del segundo.
Según
recogen estas sentencias, los dos cazadores, acompañados por otras dos
personas, fueron denunciados por agentes del Seprona por hacer barridos en
todas direcciones con un foco de luz mientras subían el puerto de San Glorio de
noche, portar un arma desenfundada y llevar tirado en el habitáculo del
automóvil un cartucho de postas.
Los
sancionados apelaron en su sus recursos a la presunción de inocencia porque no
se hizo un pesaje del proyectil del cartucho considerado de postas y porque, a
su entender, no se había producido el ejercicio de la caza con el argumento de
que “viajar en un vehículo por una zona rural, aunque fuera iluminando la zona
aleñada a la carretera, es un comportamiento compatible con otras actividades
que no sean la caza, como atender la cabaña ganadera”.
Además
esgrimieron la caducidad del expediente sancionador.
Sobre
esto último, el tribunal responde que el plazo empieza a contar desde la
incoación del expediente hasta su resolución y no desde el momento en el que
sucedieron los hechos, y en este caso no había transcurrido el año previsto en
la Ley de Caza de Cantabria.
La
sala alude a la “contundencia probatoria” de la declaración de los agentes del
Seprona y dice que prevalece sobre la de los restantes testigos, que ni
presenciaron los hechos ni se encontraban en el vehículo.
Además
entiende que el concepto de cazar “no puede limitarse a la acción específica de
disparar un arma sobre un animal, pues se considera acción de caza la ejercida
por el hombre mediante el uso de armas, artes y otros medios autorizados para
atraer, perseguir o acosar a los animales como piezas de caza con el fin de
darles muerte, apropiarse de ellos o de facilitar la captura por un tercero, independientemente
del resultado”.
“El
no haber cobrado ninguna pieza o no llegar a disparar el arma no impide
reconocer que una persona pudiera estar cazando, como ha sucedido en el
supuesto de autos”
viernes, 9 de junio de 2017
domingo, 4 de junio de 2017
Australia lanza un virus letal contra los conejos que puede ser devastador si llega a España
La noticia ha corrido como la pólvora esta semana por los medios de comunicación especializados en información sobre naturaleza y fauna: Australia ha liberado un virus muy potente para acabar con el conejo europeo, considerado una especie invasora que alcanza el nivel de plaga en la lejana isla. La cepa RHDV1 K5 de la llamada enfermedad hemorrágica del conejo es el virus que se ha inoculado a estos pequeños mamíferos y cuya efectividad ha quedado más que probada: en dos meses se ha reducido la población de conejos más de un 40% en la antigua colonia británica.
Mientras los australianos celebran los resultados de su estrategia (llevan décadas luchando contra los cuantiosos daños que provocan estos animales en los cultivos), otros países como España miran con recelo la liberación de este virus salido de un laboratorio de Corea del Sur. En nuestro país han saltado todas las alarmas porque, según señalan los expertos, el patógeno es altamente contagioso y podría llegar hasta la península Ibérica con consecuencias fatales.
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| Mapa de Australia indicando las plagas de conejo |
Es cierto que las poblaciones de conejo son muy elevadas en algunas zonas de España (entre ellas algunos focos en Aragón, Castilla-La Mancha o Castilla y León) y los problemas que crean en los cultivos son cuantiosos, pero hay lugares de la península en los que escasea desde hace años. Si el virus llegara a estas zonas probablemente supondría la práctica desaparición del conejo.
La cepa RHDV1 K5 de la enfermedad hemorrágica del conejo no solo pondría en jaque la supervivencia de estos pequeños mamíferos. No hay que olvidar que los conejos son el sustento básico de otros animales cuyo futuro ya se halla de por sí comprometido, como son los linces o las águilas imperiales. Un descenso acusado de la población de conejos no haría más que empeorar la situación de estas especies, que no tendrían de qué alimentarse. Hace años ya ocurrió un problema parecido con el avance de la mixomatosis, enfermedad que redujo considerablemente la población de conejos en España y en cuya propagación también tuvo mucho que ver Australia.
Además, de a linces y águilas, un descenso acusado de la población de conejos también pasaría factura al sector cinegético, en el que el conejo es una de las especies estrella y que en comunidades autónomas como Aragón genera cientos de puestos de trabajo y mueve varios millones de euros, algunos de ellos en zonas amenazadas por la despoblación.
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