viernes, 13 de octubre de 2017
domingo, 8 de octubre de 2017
La berrea del ciervo
Crece el interés en la sierra de Albarracín por conocer los hábitos de los ciervos en época de celo, el centro de interpretación de la Reserva de Caza de Montes Universales de Orihuela en la provincia de Teruel no da abasto con las visitas guiadas para poder escuchar los bramidos de los machos en celo, con miradores de madera ubicados en plena naturaleza para no despertar sospechas de los ciervos, con el tiempo seco la berrea se alarga durante la segunda quincena de septiembre y la primera de octubre.
Acércate a descubrir la
peculiar manera que tienen los machos para conquistar a las hembras. La
berrea se produce, en los
amaneceres y atardeceres, los machos de ciervo braman a los cuatro
vientos, y exhiben sus cuernas con sus impresionantes luchas para
cortejar a las hembras en celo preparadas para concebir y
conseguir el mayor número de conquistas posibles. Cuando comienza el celo, los
machos, que habitualmente han estado en otros lugares, se desplazan hacia las
zonas frecuentadas por las hembras No todas las hembras entran en celo a
la vez. La edad, el estado físico y el peso hacen que su organismo decida en
qué momento iniciar la reproducción. La gestación dura casi ocho meses,
por lo que el momento de la evolución condiciona la fecha del parto. La berrea o brama, es un sonido, profundo y
largo, parecido a un mugido de vaca, producido por los machos de ciervos
durante el celo. Los bramidos de los ciervos machos se escuchan a
kilómetros de distancia, y además, tan concentrados están en sus disputas, que
el temor por el hombre queda en segundo plano, y es posible acercarse a
distancias a las que normalmente sería muy difícil.
Pocos conocen, sin embargo, el sentido de este comportamiento y todo lo que alrededor de él tiene lugar en este momento del ciclo biológico. Primero, los sonidos guturales emitidos por los machos, y las marcas que han ido dejando por todo el territorio avisando de su presencia al resto de competidores, tras ello los golpes en el suelo con las cuernas, y por último la lucha, no sangrienta, para declarar a vencedor y vencido. Cuando comienza el celo, los machos, que habitualmente han estado en otros lugares, se desplazan hacia las zonas frecuentadas por las hembras. Una vez allí, tienen que decidir qué hacer para estar cerca de las hembras, de modo que conformes éstas vayan ovulando ellos pueden cubrirlas. Cada hembra ovula y es receptiva durante sólo algunas horas hasta que copulan. Generalmente copulan una sola vez y en la mayoría de los casos quedan cubiertas. En caso contrario, comenzarán el nuevo ciclo ovárico y quedarán cubiertas más adelante. Esto no suele ser deseable ya que las crías tardías tienen menos posibilidades de sobrevivir.
Pocos conocen, sin embargo, el sentido de este comportamiento y todo lo que alrededor de él tiene lugar en este momento del ciclo biológico. Primero, los sonidos guturales emitidos por los machos, y las marcas que han ido dejando por todo el territorio avisando de su presencia al resto de competidores, tras ello los golpes en el suelo con las cuernas, y por último la lucha, no sangrienta, para declarar a vencedor y vencido. Cuando comienza el celo, los machos, que habitualmente han estado en otros lugares, se desplazan hacia las zonas frecuentadas por las hembras. Una vez allí, tienen que decidir qué hacer para estar cerca de las hembras, de modo que conformes éstas vayan ovulando ellos pueden cubrirlas. Cada hembra ovula y es receptiva durante sólo algunas horas hasta que copulan. Generalmente copulan una sola vez y en la mayoría de los casos quedan cubiertas. En caso contrario, comenzarán el nuevo ciclo ovárico y quedarán cubiertas más adelante. Esto no suele ser deseable ya que las crías tardías tienen menos posibilidades de sobrevivir.
Este es uno de aquellos
espectáculos de España que no te debes perder. No es lo mismo
contemplarlo, y escucharlo en directo que verlo en la televisión. Hay empresas
de turismo activo en Teruel que realizan visitas guiadas para escuchar la
berrea del ciervo como son Quercus Aventura y Raymond Zeltner.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Puntos a tener en cuenta para elegir un visor del rifle
El mercado de la óptica
evoluciona muy rápido por lo que los visores los podemos conseguir de buena
calidad sin haber experimentado grandes subidas en sus precios, pero lo primero
que tenemos que saber es el uso del rifle al que lo vamos a fijar, no es lo
mismo un rifle para usarlo en batidas que un rifle para el rececho del corzo que
nos puede exigir un tiro a 300 metros a un animal más bien pequeño. Veremos los
puntos a tener en cuenta:
Campanas y tubos
Algunos visores
actuales están hechos con el mismo aluminio que se utiliza en la fabricación
de material aeronáutico, un material altamente resistente y mucho más
ligero que los metales que se utilizaban anteriormente. Al ser mate,
también ofrece la ventaja de no mostrar reflejos ni brillos que los animales
puedan detectar.
En un extremo se sitúa
la lente objetivo, la que tienes al otro lado de tu ojo; y en el otro extremo,
la lente ocular, la que provoca heridas en la ceja a
más de uno. A medida que los aumentos incrementan el fabricante quiere dotar de
más luminosidad al visor, el diámetro de la lente o la campana el objetivo aumenta. En la mayoría de
visores, esta lente se encuentra en un rango entre 32 y 50 mm. Cuanto más
grande es la campana, más pesa el visor y mayor es su coste.
Entre las dos lentes se encuentra el tubo,
generalmente de 30 mm en Europa, ya que aseguran los expertos que esta
medida permite una mayor entrada de luz y una mayor libertad para ajustar la
retícula en cualquier dirección.
Distancia
del ojo al visor
Este es un punto muy
importante, ya que si no se coloca la mira a la distancia correcta y lo acercas
en exceso a tu ojo, puedes provocarte la típica herida en la ceja por un
golpe del visor en el retroceso del disparo. En un rifle destinado para la
caza la distancia mínima es de entre ocho centímetros y diez.
Ajustes
Todos los visores de
caza tienen ajustes para contrarrestar las desviaciones laterales, para
elevar la retícula o bajarla y para enfocar según la vista del propio
cazador. Tanto la corrección vertical como la horizontal se encuentran en
la mitad del visor, y se pueden modificar en una ruleta o con botones. Los
controles de la elevación se encuentran en la parte superior, los de la deriva
en la parte izquierda según un rifle para diestros.
Estos controles,
basados en pequeños botones y ruletas, modifican la posición de la cruceta y
por consiguiente el punto de impacto de la bala. La mayoría de visores de caza
modifican en 1 centímetro por cada click calibrando el rifle a 100 metros, pero
esto no siempre se cumple. Y lo más importante a tener en
cuenta: cualquier pequeño golpe o sacudida puede modificar los parámetros
que habías establecido.
Enfocar correctamente
la retícula es el ajuste más simple de todos, y el más necesario, ya que ningún
ojo es igual a otro. Para centrar la retícula lo que debes hacer
es apuntar a un punto fijo, si es blanco mejor y girar la lente ocular
hasta que la retícula aparezca nítida.
Retículas de visores de caza
Desde sus inicios, los
tipos de retículas de los visores no han parado de cambiar. Las hay de muchos
tipos y formas. Además, de unos años a esta parte, los fabricantes han ido
añadiendo una luz led roja a algunos modelos, lo que mejora sustancialmente las
condiciones de disparo, especialmente en condiciones de escasa luz.
Funcionan a la perfección y añaden todavía más precisión a la hora de encarar
el arma, por lo que si el visor que has elegido la tiene, mejor que mejor. Eso
sí, debes llevar pilas extra durante tus esperas o recechos, ya que será en
estas situaciones cuando necesites usar estas funciones, y nunca se sabe cuándo
podrán acabarse las que lleves puestas. Si el visor que estás mirando no trae
la retícula iluminada tampoco te lleves un chasco, no es un elemento
imprescindible para hacer grandes disparos.
Rango
de aumentos
Está de moda comprar
visores de caza con muchos aumentos, pero la mayoría de las veces no es
necesario que un visor tenga esas características. Incluso puede llegar a
ser un inconveniente para según qué situaciones, ya que puede restar
visibilidad, por ejemplo cuando el animal que tienes en la cruz se encuentra
cerca, algo habitual en batidas en montes cerrados. Por tanto, antes de
decidirte debes pensar a qué distancia vas a realizar los disparos en los
sitios y con las modalidades que habitualmente cazas.
Lo bueno de los visores actuales es que algunos ofrecen un rango de aumentos que los hace muy versátiles a la hora de cambiar de modalidad. Por ejemplo, un rango de aumentos que ofrece muy buenas posibilidades sería los que se encuentran entre 1,5 y 10.Por supuesto, cuanto mayor es el rango de aumentos más incrementa el precio del visor.
Lo bueno de los visores actuales es que algunos ofrecen un rango de aumentos que los hace muy versátiles a la hora de cambiar de modalidad. Por ejemplo, un rango de aumentos que ofrece muy buenas posibilidades sería los que se encuentran entre 1,5 y 10.Por supuesto, cuanto mayor es el rango de aumentos más incrementa el precio del visor.
Lentes
Los visores de caza más comunes
incorporan una media de ocho lentes, incluyendo las dos exteriores. El
tipo de cristal, los tratamientos que se le apliquen para darle forma y el
nivel de tecnología empleada en los revestimientos finales
determinarán la calidad del propio visor. Aunque no sepas nada de
miras, si coges una de 300€ y otra de 1.000€, sin saberlo
previamente, detectarás al momento cuál es cuál. La diferencia en la
nitidez de imagen que ofrece cada uno es por lo que realmente pagas.
Las firmas de buenos visores
suelen tener en el mercado modelos dotados con un tratamiento que
repele el agua, concentrándola en pequeñas gotas que no afectan a la
visibilidad. Estos te permiten apuntar sin problemas durante un aguacero,
elemento a tener en cuenta a la hora de comprar un visor.
Para poder apuntar a un corzo a más de 250
metros es necesario utilizar un buen visor y debe ser muy luminoso, lo que
significa que posea lentes de alta calidad, debe ser potente y poseer retícula
iluminada con un punto de luz y cruceta muy fina, que tape poco el blanco. Hasta
los 300 metros, un 3-12×56 sirve, pero a mayores distancias es mejor
usar miras más potentes, por ejemplo de 14 o 18 aumentos, etc.
Un consejo final: identifica en el mercado
cuál sería el mejor visor que podrías comprar, según tus posibilidades económicas,
en el precio suele estar la calidad Piensa la distancia media a la que sueles
disparar antes de elegir aumentos y si quieres un visor versátil que parta de
pocos aumentos 1,5 a 2 hasta 10.
viernes, 29 de septiembre de 2017
martes, 26 de septiembre de 2017
La tradición de la caza
Como en otros órdenes de la vida, las formas, en la
caza, tienen su porqué y su importancia. La permanencia de ciertas maneras a la
hora de cazar se llama tradición y el paso de los años la respeta y va
embelleciendo sus perfiles. Pero no todas las tradiciones merecen igual
respeto, pues algunas responden a la sacralización de algunos colectivos y
empieza a estar mal visto la caza, aunque la mayor en muchos casos puede ser
una plaga originando daños y accidentes pero aun así no está bien visto hoy en día
alegando quejas y otras soluciones, que si el maltrato animal, que si por diversión
otros lo arreglaban echando lobos como si los lobos no prefieren mucho mejor
una oveja que una cierva o jabalí.
En los
tiempos que corren, con tanta sequia y con la merma de la caza menor con
nuestra perdiz roja y nuestras liebres enfermando por el uso indiscriminado de productos
químicos en la agricultura, y con el conejo en horas bajas por la nueva cepa de
la vírica, se impone más que nunca la mesura y el sentido común a la hora de cazar.
Una manera de ayudar a una y a otro sería desvistiendo de modernidad nuestro
equipo, restándole, por ejemplo, la discutible eficacia del tercer tiro de las
semiautomáticas; también echaríamos una mano utilizando calibres más pequeños
que el doce, que al cerrar un poco más el tiro, exigen una mayor destreza al
cazador; o escatimando un poco los cartuchos, no disparando sobre piezas en el
límite o fuera de tiro, tal y como lo hacían nuestros abuelos cuando los
cartuchos eran un lujo a dosificar. En definitiva, cazando de una manera más
tradicional, más cabal y más honrada con el campo.
Seguir
ciertas tradiciones, ya digo, que merecen la pena es la mejor forma de ponerle
mesura a la excesiva eficacia con la que en ocasiones se viste la tecnología;
también es una manera elegante de conducirse en el monte y en la vida, de
mostrarle respeto al campo y de honrar la nostalgia de otros tiempos y el
recuerdo de aquellas personas de las que heredamos esta impagable pasión que es
la caza.
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