viernes, 12 de abril de 2013

La Becada


     La becada es un ave limícola y rechoncha, de menor tamaño que una perdiz, y de hábitos forestales Es un ave migratoria de tamaño mediano (300-350 gr) de aspecto robusto y compacto que tiene dos características morfológicas que llaman la atención: el largo pico de 60 a 80 mm, (y sus grandes ojos negros situados en la parte superior de la cabeza, que le permiten tener un campo de visión de 360º, pero que merman su capacidad de visión frontal. Las patas son muy finas con dedos delgados y uñas también finas y cortas.



       La caza de la becada hasta hace pocos años era una especialidad cinegética muy específica de Europa y que solamente tenía algún seguidor entre cazadores del norte de España, pero   hay referencia de la caza de algún ejemplar en Aragón, aunque son ejemplares que van de paso, concreta mente en los meses de invierno se han visto becadas en Teruel, escondiéndose en zona boscosa. Hoy es caza de moda para muchos cazadores españoles que han dejado a la perdiz, por ausencia de la patirroja y falta de autenticidad campera y encuentran en la becada todas las virtudes que reunía la perdiz silvestre cuando aún era la reina de la caza menor por méritos sobrados. La becada es caza para románticos y su conocimiento cinegético requiere haberse dado muchos enganchones en el monte y venir muchos días con la percha vacía.
      A pesar de su especialidad y escaso protagonismo cinegético, la especie tiene mucha enjundia y ha calado siempre en cada comarca o territorio, pues se la conoce en cada uno con un nombre propio. La becada se denomina también como chocha perdiz, arcea,, cega, sorda, pitorra, picona y otros localismos dependiendo de la comarca o comunidad autónoma donde se caza.

      Presenta un plumaje mimético y críptico, jaspeado de marrones, grises, blancos y negros, en el dorso que combina con tonos ocres finamente listados en las partes inferiores, lo que le proporciona un perfecto camuflaje en su entorno, con alas anchas y redondas . Este plumaje no permite diferenciación de sexo por su diseño.
      El hábitat propio de la becada está compuesto por bosques mixtos que alternan sotobosque denso y los claros en zonas colindantes con pastos o praderas, de ahí que sea considerada como la única limícola forestal europea.

          Para cazar becadas se necesitan perros muy entrenados, mayores de cuatro años, pues en esta caza los perros hacen el noventa por ciento de la faena. Para ir tras las becadas no hace falta ser un atleta, pero sí poseer buenos perros.El que mejor se adapta a los lugares donde se cobija la chocha es el setter inglés.


     La  becada aguanta poco la muestra del perro, lo ideal es cazar con dos setteres serenos, resistentes, con pasión por la caza, inasequibles al desaliento, sin miedo a los pinchos y con olfato a prueba de escarcha y rocío helado. es un ave sumamente querenciosa que, si se la espantó sin mucha algarabía, volverá al mismo sitio. Eso sí, acérquense con tiento, ya que al estar inquieta se levantará a la primera de cambio o correrá como si de una perdiz en el rastrojo se tratase para volverse a levantar fuera de tiro Las becadas son sumamente querenciosas. A igual climatología, siempre habrá una becada en el mismo lugar. La abatiremos y a la semana siguiente habrá otra.
     En los días de invierno las sordas están acomodadas en sitios donde reciben los primeros rayos de sol, pero a buen resguardo del viento para que no las muevan las plumas. Igualmente, estarán bien resguardas para no levantar una nube olfativa que las ponga en evidencia ante sus muchos depredadores.

Gastronomía
La becada es una de las aves más cotizadas actualmente en la gastronomía, su carne roja se considera un exquisito manjar.
       La temporada de caza termina en febrero y comienza en octubre y su gran valor, además de por las cualidades gustativas, se da por la dificultad en la caza de la becada. Los grandes chefs aprecian mucho la becada.

    La becada precisa de una buen asado o estofado para ofrecer todo su sabor, además se aprovechan muy bien los menudos, que no se retiran hasta que se cocina. De ellos se hace un paté que regados con algún licor y untados en una tostada, acompañan de forma ideal al guiso. Es habitual que te sirvan la becada con pan frito.
      Para el guiso de la becada hay que utilizar grasas, manteca o tocino, y es ideal utilizar
especias aromáticas que recuerden al bosque húmedo, como el tomillo o el romero, procura en cada bocado trasladarte a su hábitat y al otoño.

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