domingo, 11 de diciembre de 2016

Un cazador intenta salvar a su perro y muere ahogado en una balsa


Un hombre de 36 años ha muerto ahogado en una balsa agrícola de Zaidín (Huesca). Todo apunta a que, mientras estaba cazando, uno de los dos perros con los que iba cayó al interior de la balsa y que el hombre, al intentar salvarlo, acabó pereciendo con el animal al quedar atrapado dentro del estanque. El otro perro permaneció durante horas junto a esta piscina agrícola, hasta que el dueño de la finca dio la voz de alarma a primera hora de este sábado.



El agricultor se extrañó al ver que seguía en su parcela un vehículo que ya había visto el viernes día 9 de este mes. Cuando acudió la Guardia Civil comprobaron que el coche estaba abierto, que en las inmediaciones había un chaleco y una escopeta de caza pero, sin embargo, no había nadie en ese lugar.
Al inspeccionar los alrededores del vehículo vieron a un perro apostado junto a la valla que rodea la balsa. El animal no se separaba del borde de la piscina agrícola.
Eso hizo temer que pudiera haber alguien en el agua, y la sospecha se confirmó. Los agentes encontraron en el fondo de la balsa el cuerpo sin vida de un hombre y de un perro.

Según han indicado fuentes de la Benemérita, todo apunta a que el perro logró colarse por la valla que rodea la balsa, cayó al agua -la balsa está bordeada por un plástico impermeable que resulta muy resbaladizo y dificulta salir del agua- y el cazador acudió para intentar salvar al animal. Sin embargo, acabó también atrapado y murió ahogado.


Doblete de cochinos...


viernes, 9 de diciembre de 2016

Relato de un pastor y cazador

      
       Le llamaban agüelete pero su nombre era Martín, el mejor pastor de Griegos y de la Sierra de Albarracín. De joven estuvo en los curas y después se hizo pastor, mezclando estas dos culturas se nos hizo cazador, 30 años pasteando en zona de caza selectiva oyó muchos tiros, más de los que debería, mil historias tiene este hombre y muchas que contaría.



     Un día nublo de octubre para la Virgen del Pilar,
mi perro Dardo en la Cruz de Piedra no dejaba de ladrar.
Ladraba y ladraba y con su ladrido yo sé que era a mí a quien llamaba.
Corriendo llegue allí, pues no sabía qué pasaba,
cuando yo llegue mi perro Dardo ya callaba.
Un ciervo herido de muerte ante mí se tambaleaba,
nos miramos a los ojos y me pareció que se alegraba.
Esa mirada a los ojos todos años se cruzaban,
cuando en el mes de septiembre en los montes retumbaba
la berrea que estos ciervos a sus ciervas dedicaban.
Qué animal más bonito, qué animal más impresionante,
el más valiente de todos, el que más ciervas cubría.
El padre de todos los ciervos, el rey de la serranía,
y mirando a los ojos este pastor se afligía.
No llores Martín me dijo, acaba con mi agonía,
estoy herido de muerte y se me acaba la energía.
Se me comen los gusanos y no quiero seguir sufriendo,
llévate este trofeo y me recordarás todos los días.
Tendrás que cumplir una misión que los lobos otros años cumplían:
acabar con todas las piezas que en el monte veas heridas.
No quiero que les pase como a mí, que no se alargue su agonía,
que no se las coman los gusanos estando vivas todavía.
Por ser trofeo de oro, por ser una maravilla,
los cazadores de la sierra lo buscaban todos los días.
Y no les diré a nadie lo que tus cuernas decían,
mi perro Dardo y yo le ayudamos a terminar con su agonía.

                                                                                          Martín Sorando 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Identificación de huellas



Ejercicios para mejorar la puntería en montería

      
         El tiro en montería es uno de los ejercicios de disparo más difíciles en el mundo de la caza.  Es complicado principalmente dos factores fundamentales, la rapidez de la maniobra de disparo y el objetivo en movimiento.  Podemos realizar una serie de ejercicios para mejorar los distintos momentos de la secuencia del lance.
Si tomamos como ejemplo cualquier deporte, si no practicamos ni entrenamos antes de un partido, el día del partido, nos encontraremos lentos o poco fluidos, y tendremos más posibilidades de fallar.
         En ocasiones vemos a la pieza acercarse o la oímos, pudiendo identificar el área de disparo, pero en muchas ocasiones, el lance es fugaz, es "visto y no visto".  La maniobra de disparo se compone de 3 momentos principales, el avistamiento y encare, el centrado de la pieza y adelanto y por último, el disparo y la continuación.



El avistamiento y encare.
      En función del puesto, tendremos más o menos tiempo para esta maniobra fundamental.  Este primer momento sucede cuando vemos la res e iniciamos la maniobra de encare del arma.  Este movimiento debe ser acompasado, armónico y suave, sin tirones.  Es aconsejable no mover los pies, pero de tener que cambiar de postura en los pies, este es el momento, ya que más adelante implicará casi siempre, fallo en el disparo.
 El ejercicio debe comenzar en la postura que adoptemos en montería, simulando que vemos una res y cruza delante nuestro.  Realizaremos la maniobra de seguir la "res imaginaria" con la cabeza y acompañaremos con el torso a la vez que comenzamos la maniobra de "llevarnos el rifle a la cara" y seguiremos la pieza imaginaria.  Es bueno comenzar realizando el ejercicio casi a "cámara lenta" y encontrar los gestos justos y acostumbrarnos a la posición de las manos.
Iremos aumentando la velocidad del ejercicio según nos encontremos más cómodos.

El centrado de la pieza y el adelanto.
     Dependiendo de la distancia al objetivo y la velocidad del mismo, deberemos adelantar nuestro punto de mira para que la bala impacte donde queremos.
Un buen ejercicio es buscar una zona donde tengamos movimiento de algún elemento, como por ejemplo coches en una carretera.  Simularemos que portamos el arma y acompañaremos el objetivo en postura de encarados y adelantaremos el objetivo acompañando con el torso y la cabeza este adelanto.
En este caso, el mejor ejercicio se puede realizar en campos de tiro con blancos en movimiento habilitados, aunque desgraciadamente, en España hay pocos.

El disparo y la continuación.
     Seguramente uno de los puntos donde se comenten más fallos.  Un error habitual es detener el  movimiento de disparo para apretar el gatillo, quedando los tiros traseros o fallando.   El objetivo es que la maniobra sea fluida y el disparo se produzca con nuestro cuerpo en movimiento y con el arma como parte de nosotros.  Es decir, movimiento conjunto y acompasado, sin tirones ni parones.
Podemos realizar este mismo ejercicio con el arma descargada y en lugar seguro.  Acostumbrarnos a realizar ese movimiento y disparar mientras seguimos la trayectoria del objetivo, sin detenernos.