miércoles, 19 de octubre de 2016

Intervenidas 11 toneladas de carne de caza sin inspeccionar y destinada a la venta

      
       Agentes del Seprona de la Guardia Civil han intervenido, en dos operaciones llevadas a cabo en la provincia de Huesca, once toneladas de carne de caza que iban a ser introducidas en la cadena de consumo sin medidas de higiene ni control sanitario.
     Los agentes, tras comprobar que las instalaciones no estaban autorizadas para recogida de animales de caza, localizaron durante la inspección una cámara de frío montada parcialmente y sin funcionamiento al no disponer de energía eléctrica.
        En las instalaciones también inspeccionaron un remolque isotermo en cuyo interior había colgados en canales cadáveres de jabalí y de corzo, así como una bolsa con vísceras sin identificar su procedencia.




        El veterinario del Gobierno aragonés desplazado a la nave constató que las piezas no eran aptas para el consumo al no darse las condiciones sanitarias necesarias para su conservación y carecer de documentación referida a su origen.
      En la misma operación fueron destruidas la totalidad de piezas depositadas, 96 jabalíes y 5 corzos, y denunciado el propietario por infracciones referidas a la normativa legal que establece las condiciones sanitarias de instalaciones para la manipulación de carnes.
      En el marco de la misma operación, agentes del Seprona interceptaron el pasado 10 de octubre un camión que circulaba por la autovía A-23 a su paso por el término municipal de Huesca con 51 jabalíes y 10 corzos colgados en canal en su interior y sin guía sanitaria.
       Tras tomar la temperatura a varias de las piezas, los agentes comprobaron que estaban a unos 14 grados centígrados, por lo que había roto la cadena de frío.
       El veterinario del Gobierno aragonés emitió posteriormente un acta para certificar que la carne no era apta para el consumo ya que podía suponer un "grave riesgo" para la salud pública, y ordenó la destrucción de las piezas.
     Además, el vehículo fue inmovilizado por agentes de Tráfico de la Guardia Civil al superar en un 67 por ciento el peso de carga máximo autorizado.




Heridas de un jabali



domingo, 16 de octubre de 2016

Denuncian que un corzo estaba encerrado en un corral de Teruel

      
       Hace una semana se recibió aviso por parte de un particular comunicando que en un domicilio de Teruel capital se tenía en un corral un corzo. Adjuntando vídeos y fotos sobre el mismo. Una vez comprobado lo que esta persona comunica se inicia gestiones con el Departamento de Medio Ambiente de la DGA, Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la capital así como Policía Local. Una vez aclarada la forma de actuar y teniendo un nuevo lugar para su traslado y su nueva vida. Se decide proceder junto con Policía Local a la retirada de este pequeño animal el cual no sabemos aun que fin de le quería buscar en el interior del corral de una vivienda.
        Al parecer que reintroducirlo en su entorno es imposible por su docilidad, ya  que el animal era completamente manso y no se adaptaría al medio salvaje por lo que se quedara cerca de un espacio Público gestionado por el Gobierno de Aragón y estará atendido por profesionales en un entorno similar al suyo.
     Se informa desde 8 vidas que ha sido posible gracias a una actuación Conjunta de la propia Sociedad Protectora 8 vidas, de la Policía Local, de la empresa Covefar , del Ayuntamiento de la capital y del ciudadano anónimo que denunció la situación del Corzo.



          Por mi parte decir que estamos sacando las cosas de quicio con tanto ecologista y tanto defensor de los animales, haber quien no ha tenido en su casa un animal salvaje desde pequeño que se ha podido encontrar por que han matado a su madre o se ha perdido o mil historias y lo has criado lo mejor posible dándole comida y cariño. Puede ser el caso de un rayón, un lebrato, un cachorro de zorra o un perdigón y como no un corcino.


jueves, 6 de octubre de 2016

Jabalíes atrapados


Arranca la nueva temporada de caza

             Comienza una nueva temporada cinegética, aficionados a la caza estamos ansiosos de empezar, cambiando nuestro ritmo de vida y dejando unas aficiones o estar con la familia para echar más horas en el monte y con nuestros amigos cazadores y hay que recordar que el ejercicio de la caza combina una serie de factores que todos ellos hacen de este deporte no solo una actividad de ocio, sino que además permite el mantenimiento y equilibrio de nuestra fauna.
       Ir a cazar no es practicar una actividad lúdica sin más; antes de pisar el campo debemos ser conscientes que debemos cumplir con una serie de requisitos y obligaciones que nuestro ordenamiento jurídico recoge. No se trata de entrar en el campo con nuestras armas y disparar a todo aquello que se mueva; nada más lejos, el buen cazador es aquél que conoce nuestra fauna, y que respeta el ecosistema, no todas las piezas pueden ser cobradas sin más, como pudieran ser crías y hembras. Un buen cazador además de conocer las buenas prácticas cinegéticas, también tiene presente las normas y reglamentos.
     No olvidemos que nos encontramos ante una actividad reglada, cuyas competencias transferidas a las Comunidades Autónomas son éstas las que tienen la responsabilidad de legislar al respecto; hemos de tener presente tanto la normativa de la Comunidad donde habitualmente cazamos, como la de otras Comunidades cuando nos desplazamos a cazar fuera. Ciertamente todas ellas tienen muchos puntos en común, pero debemos tenerlas presente en todo momento.





     Además del cumplimiento de Leyes y Reglamentos, recordar que no podemos entrar a cazar al campo sin ir provistos del permiso de armas, de la o las licencia/s, y por supuesto de un buen seguro, más en estos días, con la entrada en vigor del nuevo baremo indemnizatorio que eleva considerablemente las indemnizaciones en casos de fallecimiento y lesionados graves, baremo que además de utilizarse para accidentes de circulación, también se aplicará para cuantificar daños personales producidos en otros ámbitos como es el de la caza.
       No debemos olvidar que la caza, que mayoritariamente se practica con el uso de armas, es una actividad sin duda de riesgo, que siempre se puede minimizar si cumplimos con las normas, reglamentos, y las buenas prácticas. Los accidentes se producen en ocasiones de forma fortuita, por rebotes, pero sin duda, la gran mayoría de las ocasiones se llegan a producir por imprudencias bien de quien dispara, bien de la propia víctima.
      En modalidades de caza como batidas y monterías, en caza mayor, respetar las normas, cumplir con las recomendaciones de los organizadores, no salirse de puestos, disparar hacia nuestra zona de tiro, hace que cumpliendo con las más elementales normas de seguridad evite desgraciados accidentes; igualmente, en la modalidad en línea, en caza menor, mantener el control visual de nuestros compañeros y no salirse de la cuerda también evitaría accidentes.
      La seguridad en la caza no solamente viene regulada por nuestras Leyes, somos los propios cazadores los que debemos tener por bandera su cumplimiento para evitar situaciones indeseadas.