domingo, 16 de octubre de 2016

Denuncian que un corzo estaba encerrado en un corral de Teruel

      
       Hace una semana se recibió aviso por parte de un particular comunicando que en un domicilio de Teruel capital se tenía en un corral un corzo. Adjuntando vídeos y fotos sobre el mismo. Una vez comprobado lo que esta persona comunica se inicia gestiones con el Departamento de Medio Ambiente de la DGA, Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de la capital así como Policía Local. Una vez aclarada la forma de actuar y teniendo un nuevo lugar para su traslado y su nueva vida. Se decide proceder junto con Policía Local a la retirada de este pequeño animal el cual no sabemos aun que fin de le quería buscar en el interior del corral de una vivienda.
        Al parecer que reintroducirlo en su entorno es imposible por su docilidad, ya  que el animal era completamente manso y no se adaptaría al medio salvaje por lo que se quedara cerca de un espacio Público gestionado por el Gobierno de Aragón y estará atendido por profesionales en un entorno similar al suyo.
     Se informa desde 8 vidas que ha sido posible gracias a una actuación Conjunta de la propia Sociedad Protectora 8 vidas, de la Policía Local, de la empresa Covefar , del Ayuntamiento de la capital y del ciudadano anónimo que denunció la situación del Corzo.



          Por mi parte decir que estamos sacando las cosas de quicio con tanto ecologista y tanto defensor de los animales, haber quien no ha tenido en su casa un animal salvaje desde pequeño que se ha podido encontrar por que han matado a su madre o se ha perdido o mil historias y lo has criado lo mejor posible dándole comida y cariño. Puede ser el caso de un rayón, un lebrato, un cachorro de zorra o un perdigón y como no un corcino.


jueves, 6 de octubre de 2016

Jabalíes atrapados


Arranca la nueva temporada de caza

             Comienza una nueva temporada cinegética, aficionados a la caza estamos ansiosos de empezar, cambiando nuestro ritmo de vida y dejando unas aficiones o estar con la familia para echar más horas en el monte y con nuestros amigos cazadores y hay que recordar que el ejercicio de la caza combina una serie de factores que todos ellos hacen de este deporte no solo una actividad de ocio, sino que además permite el mantenimiento y equilibrio de nuestra fauna.
       Ir a cazar no es practicar una actividad lúdica sin más; antes de pisar el campo debemos ser conscientes que debemos cumplir con una serie de requisitos y obligaciones que nuestro ordenamiento jurídico recoge. No se trata de entrar en el campo con nuestras armas y disparar a todo aquello que se mueva; nada más lejos, el buen cazador es aquél que conoce nuestra fauna, y que respeta el ecosistema, no todas las piezas pueden ser cobradas sin más, como pudieran ser crías y hembras. Un buen cazador además de conocer las buenas prácticas cinegéticas, también tiene presente las normas y reglamentos.
     No olvidemos que nos encontramos ante una actividad reglada, cuyas competencias transferidas a las Comunidades Autónomas son éstas las que tienen la responsabilidad de legislar al respecto; hemos de tener presente tanto la normativa de la Comunidad donde habitualmente cazamos, como la de otras Comunidades cuando nos desplazamos a cazar fuera. Ciertamente todas ellas tienen muchos puntos en común, pero debemos tenerlas presente en todo momento.





     Además del cumplimiento de Leyes y Reglamentos, recordar que no podemos entrar a cazar al campo sin ir provistos del permiso de armas, de la o las licencia/s, y por supuesto de un buen seguro, más en estos días, con la entrada en vigor del nuevo baremo indemnizatorio que eleva considerablemente las indemnizaciones en casos de fallecimiento y lesionados graves, baremo que además de utilizarse para accidentes de circulación, también se aplicará para cuantificar daños personales producidos en otros ámbitos como es el de la caza.
       No debemos olvidar que la caza, que mayoritariamente se practica con el uso de armas, es una actividad sin duda de riesgo, que siempre se puede minimizar si cumplimos con las normas, reglamentos, y las buenas prácticas. Los accidentes se producen en ocasiones de forma fortuita, por rebotes, pero sin duda, la gran mayoría de las ocasiones se llegan a producir por imprudencias bien de quien dispara, bien de la propia víctima.
      En modalidades de caza como batidas y monterías, en caza mayor, respetar las normas, cumplir con las recomendaciones de los organizadores, no salirse de puestos, disparar hacia nuestra zona de tiro, hace que cumpliendo con las más elementales normas de seguridad evite desgraciados accidentes; igualmente, en la modalidad en línea, en caza menor, mantener el control visual de nuestros compañeros y no salirse de la cuerda también evitaría accidentes.
      La seguridad en la caza no solamente viene regulada por nuestras Leyes, somos los propios cazadores los que debemos tener por bandera su cumplimiento para evitar situaciones indeseadas.


sábado, 24 de septiembre de 2016

Como curar a un perro herido por un jabalí


      Estamos en los primeros días de la caza mayor y los perros se confían mas en los agarres con los cochinos, aparte que no están físicamente tan fuertes después de tanto descanso en las perreras y de todos es sabido que los cochinos pueden herir a nuestros perros con sus temibles defensas y nosotros debemos saber un mínimo de cuidados para atender a tu fiel compañero con la mayor rapidez y efectividad posible.

      Es fundamental prever que puede darse la mala suerte de que nuestro perro se tope con un cochino y éste lo raje con sus colmillos. Contar con los conocimientos y los medios básicos en ese momento para actuar in situ es primordial para salvar a nuestro perro de las heridas del jabalí. Las localizaciones más frecuentes de un navajazo son consecuencia lógica de la postura del perro en el momento de enfrentarse al guarro. Éste con frecuencia se sienta ante el acoso de la rehala y abrumado por la insistencia de los canes se arranca acometiéndolos con sus defensas. Es el momento en que los perros dispuestos para la huida exponen el tercio posterior de su cuerpo en un intento de escapar de la embestida, siendo fácilmente enganchados en glúteos y patas traseras. Son también vulnerables pectorales, cuello y zona facial, cuando el arrojo de nuestro auxiliar le lleva a presentar cara al cochino en un intento de agarrar su oreja. Pero los navajazos pueden ser repartidos por cualquier parte de la anatomía perruna, sin distinción ni preferencias, según venga la lidia.





Paso 1. Control de la hemorragia
      Debemos llevar siempre con nosotros un botiquín primario con lo más elemental: guantes de vinilo, antiséptico, yodo, gasas estériles, una botella de suero fisiológico y jeringa con aguja grande 50 centímetros cúbicos para el lavado de heridas, tijeras,  y material de sutura. Cuando un perro ha sido alcanzado lo aislaremos rápidamente, sujetándolo de forma que no le permitamos continuar en el fragor del agarre, y habilitaremos un espacio lo más aséptico posible dentro de las circunstancias que nos permita valorar la herida y el alcance de la lesión. Nuestro primer objetivo es controlar la hemorragia. El cómo dependerá de la importancia de la misma. Hacerlo por presión directa mediante la aplicación de compresas y presión manual durante unos minutos hasta que remita el flujo de la sangre es el método más común y que podemos realizar en cualquier parte del cuerpo.
Otra opción son los torniquetes se realizan con facilidad en las extremidades y siempre que la presión directa haya resultado infructuosa.

Paso 2. Limpieza desinfección de la herida
      Una vez controlada la hemorragia procederemos al lavado con agua y jabón para arrastrar los restos de sangre, tierra y demás partículas que podrían complicar la evolución favorable del proceso de curación. Cuanta más limpieza mejor. Además, cortaremos los pelos alrededor de la herida de modo que su presencia no contribuya a incrementar la infección.
Terminada la limpieza, pasaremos a desinfectar la zona expuesta ayudándonos de una jeringa cargada con suero fisiológico: dispararemos su contenido a presión y a una distancia de unos 10 centímetros hacia el interior de la herida, bañando cada rincón de la misma. Después, la impregnaremos  con una solución yodada. Así controlaremos la contaminación.

Paso 3. Dar puntos de sutura
       El siguiente paso será dar unos puntos de sutura. En algunas ocasiones el navajazo, por su trayectoria y profundidad, evidencia un trauma excesivo, con pérdida de tejidos o desgarros que impiden aproximar los bordes. En estos casos la herida puede quedar abierta y no está indicada su sutura, por lo que cicatriza a través del método llamado de segunda intención, donde un tejido granuloso va rellenando los espacios de la herida de dentro hacia afuera, bajo condiciones de extrema higiene.

Paso 4. Tratamiento antibiótico

       Será necesario combatir posibles infecciones con un tratamiento antibiótico siempre bajo prescripción veterinaria y a juicio facultativo. Poco más queda por contar. No se trata de hacer del cazador o rehalero un cirujano, tan sólo dotarle del saber qué hacer en situaciones tan comprometidas como ver a nuestro perro rajado por un jabalí. La vida de nuestros compañeros siempre es lo primero.



La liebre compite en la carrera de coches